jueves, 19 de febrero de 2009


Y la muerte llegó caminando
trayendo labios y auroras
amarrando dolores y tierra
trazando su guadaña como una sonrisa



Llegó,
cruzó el umbral
sumergió su lengua en nuestras llagas
deslavó la tarde
simuló arena sobre sus ojos
delineó lágrimas en nuestras sombras
apedreó los sueños
dejó caer una maraña
de gritos,
soles,
lunas

Amaneció,
enarboló su vestidura
derrotó
llaves,
puertas,
cerrojos
y nos dejó
aquí
enredados
entre el silencio
y la niebla.

Arianna

5 comentarios:

Lila Manrique dijo...

La muerte silenciosa que nos deja sin respiro...
Y que en versos como los tuyos, el momento debe ser más fácil.
Te quiero mi nanita, y cuanto admiro tu poesía.
Mi abrazo y mi cariño siempre para ti.

Antonella Beatriz Cuevas Zambrano dijo...

La muerte silenciosa o no, es siempre triste..inevitable llorar por una partida o al pensar en la nuestra...duele...
sobre el parecido con Parra, puede ser, aunque el de él lo encuentro más triste porque "no existe si no en el imaginario"..en cambio en mi texto, ella es real y lo está pensando como quien crea un futuro escape...
un abrazo

Mariela dijo...

hermosísimo.

cariños.

Mónica Angelino dijo...

Arianna, me encontré con vos en mi blogs y te descubro ahora aquí como poeta y es un verdadero placer, esta poesía es muy especial, te felicito!
Un beso.
Mónica

Lila Manrique dijo...

Nanita, te concedí el BLOG DE ORO, pasa por él por favor.
Besitossssssssssssssss y felicidades

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